26 de marzo “Y ahora, Israel, escucha” (Dt. 4,1).

26 de marzo “Y ahora, Israel, escucha” (Dt. 4,1).

Israel es un pueblo que se ha acostumbrado a no tener imágenes de Dios. Su Palabra les basta. Dios es un Dios que habla, que los guía sobre lo que deben hacer o no hacer para llegar a ser “una gran nación” de hombres sabios e inteligentes. Jesús mismo, es buen judío, advierte a sus oyentes que no ha venido a destruir la ley, sino a llevarla a su perfección. Porque la perfección de la Ley es el Amor, y Él mismo es la presencia de ese Amor inconcebible que Dios ha tenido por nosotros, los humanos. Amar como Jesús amó, esto lo captaron Juana de Lestonnac, Ignacio de Loyola, Teresita del Niño Jesús, Santa Laura, el P. de Foucault… Entrar en la escuela de Jesús es exigente. Amar no es fácil. Es un mandamiento. ¿Estamos enseñándolo así a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos?, ¿somos de verdad, oyentes de la Palabra?”.

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