Tus pecados te son perdonados
Alrededor del agujero hecho en el tejado están los cuatro amigos del paralítico. Debió de ser toda una sorpresa para la multitud y, más aún, para el dueño de la casa. Jesús responde a este acto de amor y amistad dirigiéndose al hombre como «hijo» y perdonándole sus pecados. Podemos suponer que los amigos se sintieron decepcionados al principio. Esto no era lo que buscaban para su amigo. Otros murmuraron sus quejas porque Jesús estaba tomando la autoridad de Dios. Después de llamarles la atención, Jesús se dirige al hombre y le dice que se levante y camine. ¿Cuáles son nuestras parálisis? Imaginemos que Jesús nos dice a cada uno-a: «Levántate, coge tu camilla y anda».