Encontramos hoy a Jesús en uno de los momentos más álgidos de su vida pública; el escenario es una cena a la que había sido invitado junto con fariseos y doctores de la ley. Jesús escuchando sus discusiones legalistas, vacías de misericordia, les enrostra la falsedad de su conducta con los profetas que les precedieron, a quienes sus padres mataron y ahora ellos les levantan mausoleos. Jesús sabe bien que Él y sus seguidores correrán la misma suerte y por eso dice con mucha fuerza a sus oyentes: “a ustedes, a esta generación se le pedirá cuenta de toda la sangre de profetas derramada desde el principio de los tiempos”. A partir de ahí quienes le escucharon se empeñaron en ponerle toda clase de trampas para ponerlo a prueba. ¿Qué nos dice este texto de cara a este mundo nuestro en el que también se mata a los profetas?