La invitación hoy es a sentirnos enviados, a renovar la conciencia de que estamos en este mundo con una misión y que, si queremos vivirla plenamente, necesitamos escuchar a Jesús. Él conoce a fondo la misión y sus implicaciones: “Vayan, he aquí yo los envío como corderos en medio de lobos…”. Vayan despojados de todo, con un mensaje de paz, dispuestos a no perderla cuando sean rechazados o incomprendidos; vayan dispuestos a sanar y a curar y sobre todo a anunciar que el Reino de Dios está cerca. No es fácil entrar por ese camino y mantenerse firme en él, por eso necesitamos escuchar a Jesús que nos dice hoy: “la mies es mucha y los obreros pocos…, rueguen al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”. Pidamos hoy la gracia de conmovernos ante la mies que se pierde por falta de obreros, y roguemos al Señor de la mies que nos ayude a acoger con generosidad el envío que nos hace.