“¡Señor sálvanos!” Mt 8, 23-27
El texto de hoy, narra la historia de la tempestad calmada. La barca que puede representar la Iglesia, se ve cubierta por las olas y amenazada por los vientos fuertes.
La Iglesia tiene en su contra muchas fuerzas que intentan destruirla: los vínculos con los gobiernos, el desajuste de su vida afectiva, las riquezas acumuladas, las polarizaciones, la inercia de la acomodación y es en medio de esos límites, donde recuerda que Jesús es la vida, ¡es su vida! y se vuelve a Él, para pedirle que nos salve.
Que en medio de las tormentas que pueden aparecer de repente en nuestras comunidades parroquiales, locales, universales, confiemos en la acción de Jesús, quien hace posible que todo se calme cuando volvemos a poner la mirada en Él.