“No es el que me dice: Señor, Señor”, quien entrará en el Reino de los cielos…” Mateo 7, 21
Jesús nos recuerda el camino que lleva a la perdición, al naufragio y la ruina de la persona es ir por el camino contrario al que Él nos indica. Invocarle a él “Señor, Señor…” pero no hacerle caso, y vivir lo contrario de lo que Él nos pide. Esto es edificar sobre arena. “Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa y se hundió totalmente”.
Si queremos que nuestra persona se tambalee, pierda pie y llegue a hundirse, sabemos el camino: escuchar a Jesús y no hacerle caso. Es edificar sobre arena. Si queremos que nuestra persona se mantenga en pie, viva con luz y sentido ante los distintos acontecimientos de la vida, ante fuertes lluvias y vientos impetuosos, no tenemos más que escuchar a Jesús y poner en práctica lo que nos dice.