Jueves 23 de mayo: “Tomen, esto es mi cuerpo” (Mc 14,22).

Jueves 23 de mayo: “Tomen, esto es mi cuerpo” (Mc 14,22).

Cuando Jesús dice en su última Cena: “este es mi cuerpo”, y nos ofrece un pan partido, nos deja el símbolo más fuerte de sí mismo, no solo por la entrega de la cruz, sino por su unión a todos los que habríamos de ser, en el tiempo, su Iglesia. Somos el cuerpo de Cristo en nuestro mundo. Dice San Agustín: “la Eucaristía es pan nuestro de cada día, pan del tiempo; y hemos de recibirla no sólo como comida que alimenta el cuerpo, sino también la mente. La virtud que en él se simboliza es la unidad, para que nosotros mismos seamos lo que recibimos: miembros de Cristo integrados en su cuerpo. Sólo entonces será pan nuestro cotidiano.  “Sólo reciben el cuerpo de Cristo quienes ya lo son”. “Comer esta comida y beber esta bebida es lo mismo que permanecer en Cristo y tener a Jesucristo”.

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