Los celos son malos consejeros, se levantan en los que tienen algún poder. Alguien, que “no es de los nuestros” está haciendo el bien. Fueron los celos de los gobernantes de Palestina en tiempos de Jesús, los que lo llevaron a Él, a la cruz y los discípulos de Jesús, se portaron también así cuando afirmaron: “no es de los nuestros”. Desde niños, quizás, hemos sido víctimas o autores de injusticias por celos. Pidamos al Señor que nos sane de nuestras inseguridades, desconfianzas, miedos, de todo aquello que está en la raíz de los celos. Descubramos los espíritus que nos mueven, más a nosotros que a los otros. ¿Cómo anda nuestra oración en el espíritu del discernimiento?