Descubrir a Jesús en lo cotidiano de la vida.
Podemos orar el episodio que nos cuentan hoy los Hechos de los apóstoles: (Pedro y Juan curan un tullido). Admirar la convicción y la valentía de los apóstoles, esos mismos que eran tan lentos para entender y cobardes para actuar, y, ahora transformados en testigos de la primera hora, gracias al Espíritu que Jesús Resucitado les comunica. También a nosotros, si nos abrimos a su acción. Ora pidiendo esa gracia.
Si prefieres, puedes tomar el Evangelio. Las apariciones de Jesús se realizan dentro del marco de la cotidianidad. Esta de hoy, (Pesca y desayuno a la orilla del Lago de Tiberíades) está llena de detalles. Una buena ocasión para hacer contemplación al estilo de San Ignacio: meterse en la escena, “como si presente me hallase”: Contemplar el lugar, lo que hacen los personajes, lo que dicen, cómo empieza y cómo termina la escena… y fijarse especialmente en Jesús… Si estuvieras ahí en la playa, en aquel amanecer, ¿cómo reaccionarías? Acércate y recibe el pan y el pescado de manos de Jesús… ¿Tines alguna palabra para Él?