JUAN 7, 1-2. 10. 25-30
“YO NO VENGO POR MI CUENTA, EL PADRE ME ENVIÓ.”
Estamos inmersos en la Cuaresma, y es también momento de preguntarnos, si somos capaces de reconocer al Hijo de Dios en los hermanos, si vemos en los demás, en su forma de vivir, la presencia de Dios.
Muchas veces nuestros egoísmos y envidias, nos impiden identificar la obra de Dios en la humanidad. Vemos en los demás, actitudes que nos resulta más fácil criticarlas, que ver lo positivo, ver lo que del Señor ha hecho en ellos. ¡Cuántos hermanos dan su vida por los demás, y sin embargo no somos capaces de reconocerlo!
Que, en estos días previos a la celebración de la Pascua, seamos capaces de “mirar” con ojos nuevos y limpios, con los ojos del corazón, e intentemos descubrir al Maestro en los rostros y acciones de las personas que nos rodean.