“¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? (Mt. 9,14-15)
Nosotras/os no estamos aislados del mundo. También el mundo nos envuelve con sus luchas, nos hace crecer en egoísmo casi como una manera de defendernos… Y cuando llega un tiempo como éste, nos damos cuenta que también a nosotros alguien nos ha quitado “al esposo”, o sea que perdimos paz, nos salen mal algunas cosas, estamos de mal humor, nos volvemos intolerantes, nos escondemos de quienes nos aman. Son esos momentos en los que nos parece que “Dios está ausente”. No porque Dios se haya ido, sino porque nosotras/os nos alejamos y nos parece lejano ese Dios que es Amor.
Sin embargo, hay un camino de vuelta para nosotras/os. ¿Cómo hacerlo? Por los caminos contrarios a los que nos alejaron de Él, y el examen diario es un buen momento para revisar, discernir, cambiar y volver a sentir y gozar de la compañía del “esposo”.