“El que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.” (Jn 3, 1-8)
Esa charla nocturna con Nicodemo es una invitación a reinventarnos, a nacer de nuevo. A veces nos volvemos rígidos, nos llenamos de apegos y temores que nos asfixian el alma. Dejarnos llevar por el viento fresco del Espíritu es soltar esas estructuras y confiar en la melodía que Dios nos propone. Hoy, ¿qué rutinas o terquedades te están quitando la alegría de vivir? Siente ese amor que te renueva. Pidámosle valentía para soltar lo que pesa y recuperar la libertad del corazón. ¡Atrévete a la novedad que Dios te regala hoy!