“Quien trate de conservar su vida, la perderá” Lc. 17, 26-37
Jesús nos hace conscientes del sentido del Reino de Dios, al estar conectados a la vida espiritual pero también valorando adecuadamente lo material. Como seres integrales y hoy más que nunca, necesitamos beber en fuentes de vida que fortalezcan y animen nuestra esperanza, porque la sociedad hedonista, incita a sustentar la felicidad en comprar y comprar; dejando una estela de vacío y sin sentido de vida. Jesús nos remite al Antiguo Testamento, en tiempos de Noé y Lot que vivían situaciones de apego a los placeres de este mundo; así mismo hoy, debemos poner la mirada en lo fundamental, estar vigilantes, sopesar la vida en los valores del evangelio, el amor en radicalidad por aquellos excluidos del Reino. Solo la vida entregada por amor es la que genera satisfacción y plenitud porque todos los otros caminos podrán prometer felicidad fugaz y buscarán adormecer y tranquilizar conciencias.
¿Cuál es nuestra respuesta de fe, ante un mundo tan absorto por lo efímero?