Viernes 18 de julio

Viernes 18 de julio

QUIERO MISERICORDIA Y NO SACRIFICIOS. Mateo 12, 1-8

Este pasaje narra cómo Jesús y sus discípulos, al pasar por un campo de trigo el sábado, recogen espigas para comer. Los fariseos los acusan de violar el sábado, pero Jesús les recuerda que el propósito de la ley es servir a la humanidad y no al contrario.

Las leyes que crean los seres humanos no pueden ser más importantes que los propios hombres y mujeres por y para quienes han sido elaboradas. ¿Dejamos que las leyes, económicas, sociales, religiosas, esclavicen a los seres humanos y ataquen, como siempre, a los más vulnerables? Es cierto que muchas de esas prescripciones no dependen directamente de nosotros, pero… no denunciar estas injusticias, como Jesús hizo continuamente a lo largo de su vida, es un grave pecado de omisión.

Recordemos siempre que, como Jesús enseñó, la misericordia es el corazón de la ley. Jesús trataba de hacer prevalecer la misericordia sobre la observancia ciega de las normas y de las leyes que no tenían nada que ver con el objetivo de la Ley que es la práctica del amor.

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