JESÚS CONTINÚA SU ORACIÓN ANTES DE SU ENTREGA. Jn 17,20-26
La insistencia de Jesús en su oración, es que el Padre nos ayude a permanecer unidos. La unidad y el amor entre los que creemos en Jesús, es el respaldo de nuestro testimonio. Jesús no quiere estar lejos de quienes lo siguen, por eso pide al padre que sus “amigos” estén siempre con Él. Esos “amigos”, somos aquellos que hemos creído que Él es el Enviado del Padre, somos aquellos que nos hemos dejado tocar y hemos experimentado que Dios nos ama, con el mismo amor con el que ama a Jesús.
El Salmo 15(16) que trae la Liturgia hoy, complementa maravillosamente el final de la oración de Jesús: “Yo digo al Señor, Dueño mío, nada es comparable a Ti. Señor Tú eres la parte de mi herencia, me asignaron una parcela deliciosa, el Altísimo midió mi heredad”.