“Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso” (Lc.6,36-38)
Misericordia = llevar al corazón las miserias del otro
Dios tiene misericordia con nosotros en grado sumo. Perdona una y mil veces nuestros errores. Muchas veces jugamos con esto sabiendo que a la vuelta de la esquina estará el perdón de Dios y aun así nos perdona otra vez, nos ama, nos cuida…
La misericordia es la postura de compadecernos de las miserias de los demás. Se manifiesta en asistencia al que está mal, en correr al encuentro del otro cuando lo necesita, en perdonar al que nos pide perdón. No es pura simpatía, es práctica. Es compadecerse de los demás, es decir: padecer con, es ayudarle a llevar la carga por más pequeña que sea. Es ser benévolos en el juicio pensando que a cualquiera puede pasarle.
El Papa en una pequeña homilía, les hacía un desafío a todos los que lo escuchaban en forma presencial o lo seguían a través de las redes y medios. Es algo que nos invita a hacerlo ya mismo a cada uno:
“Les pido algo, ahora. En silencio, todos, pensemos… cada uno piense en una persona con la que no estamos bien, con la que estamos enfadados, a la que no queremos. Pensemos en esa persona y en silencio, en este momento, oremos por esta persona y seamos misericordiosos con ella”