“La paz les dejo, les doy mi paz” Jn. 14, 27-31
Otro regalo de Jesús: la paz. Aquella que nada ni nadie en el mundo puede dar, ni arrebatar. Puede suceder lo que sea, pero esa paz del Señor en nosotros-as, no se aparta. Jesús insiste: “No se inquieten, no se acobarden” Con la fuerza de su paz, ¿quién podrá separarnos de él? Nada podrá separarnos de Aquel a quien hemos encontrado como nuestro mayor tesoro. Caminar de su mano, recibir el regalo de su Espíritu, es lo mejor que puede pasarnos. Con estas propuestas, ¿qué más queremos buscar? Con él lo tenemos todo. ¿Qué nos falta? Con la ayuda del Espíritu del Señor, ahondar en ese conocimiento de Jesús, que se transforme en relación amorosa y comprometida con él. Que el Señor sea el todo de nuestro vivir, como el aire que respiramos, como el agua que nos sacia, como el alimento que nos sostiene.