“Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no siga en tinieblas.” (Jn 12, 44-50)
Hoy, recordando a la valiente Santa Catalina de Siena, Jesús nos invita a salir de la oscuridad. Su luz no viene a cegarnos ni a echarnos en cara nuestros errores; viene a revelarnos lo hermosos que somos: hijos e hijas muy amados de Dios. Caminar con Él es soltar las pequeñas mentiras o apariencias detrás de las que a veces nos escondemos. Hoy, ¿qué rincón de tu vida necesita que se abran las ventanas para que entre su luz sanadora? Siente que su Palabra es un faro que te guía. Pidámosle la gracia de ser transparentes, siendo esa luz de confianza y alegría en nuestro lugar de trabajo o estudio.