MARÍA, MADRE DE DIOS Lc. 2,16-21.
“El Señor te bendiga y te guarde… el Señor te muestre su rostro y te conceda la paz.” Num 6,24-26.
Hoy, todos nos vamos deseando un Feliz Año. Dios también nos lo desea. Podemos empezar la oración acogiendo la bendición de la Primera Lectura: “El Señor te bendiga y te guarde…”. Luego, vamos con la imaginación al pesebre, donde los humildes pastores fueron testigos de la más grande Buena Noticia: el Salvador del mundo yace en una pesebrera. Conocen también a María, su madre, una mujer sencilla como ellos. Los pastores se fueron alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído; y María lo conservaba y guardaba todo en su corazón para meditarlo. ¿Qué sentimientos despierta en nosotros el tomar conciencia de que “en la plenitud de los tiempos, ¿Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer como nosotras”? (Gal 4,4).