“El Espíritu de su Padre hablará por ustedes” Mateo 10, 17-22
Iniciamos la Octava de Navidad contemplando las consecuencias del seguimiento del Mesías, de ese Niño del Pesebre que acaba de nacer y que trae una Salvación que desafía los valores de su tiempo y también los de hoy. La libertad que Él ofrece incomoda las seguridades humanas, cuestiona las estructuras injustas y propone una manera distinta de entender la vida; desde el amor, la compasión y la justicia. Como en los días de Jesús, hoy todavía existen exclusiones, persecuciones y resistencias, incluso dentro de los espacios religiosos. Y es precisamente en esas brechas donde los creyentes estamos llamados a actuar; a sanar, a tender puentes, a ofrecer esperanza. ¿Qué oportunidades nos ofrece el mundo para ser testimonio de esperanza? ¿En qué espacios de nuestro entorno podemos ser testigos de la esperanza que nace del Pesebre?