“Elías ya vino, y ellos no lo reconocieron” Mateo 17, 10-13
Muchos no supieron ver la acción profética de Juan el Bautista —al estilo de Elías— y Jesús anticipa la dificultad que tendrán para reconocer en Él al Mesías prometido. Esta ceguera espiritual sigue siendo un desafío para nuestra fe. Ver y discernir la acción de Dios requiere una experiencia profunda de encuentro con Él, una fe viva que nos ayude a descubrirlo actuando en la historia y en nuestra vida. Identificar los signos de Dios exige una mirada renovada, una sensibilidad profética y un corazón dispuesto a amar. El Reino de Dios se hace visible en gestos pequeños, en la justicia, en la compasión, en la construcción del bien común. ¿Qué signos de la presencia de Dios percibimos hoy en el mundo? ¿Cómo nuestra vida interior contempla y responde a su acción en la historia? ¿A qué gestos proféticos nos impulsa el conocimiento profundo de Jesús?