“Estén en vela, para estar preparados”. Mt. 24, 37-44
El tiempo de Adviento es camino de retiro, de silencio y de interioridad para revisar nuestra vida. ¿Por dónde anda?, por caminos de apegos y acumulación, por caminos de egoísmo e indiferencia, o más bien por caminos donde la vida espiritual es el alimento para el alma. Este tiempo nos invita a vivir en preparación para la espera de la Encarnación del Hijo del Hombre. Nos ayuda a no estar distraídos-as por el correr de la vida, el estrés y el cansancio, que nos llevan a invisibilizar y negar aspectos de la realidad humana como la frialdad y la indiferencia ante tanto sufrimiento, que se vuelve grito de dolor, que clama por nuestra acción transformadora. Estamos llamados-as a ser esperanza viva, para ayudar a las personas a recobrar su dignidad que las hace hijas de Dios. Él se hace presente como acción creadora y salvadora, de una nueva humanidad en la historia.
¿Cómo vamos a preparar la Encarnación del hijo del Hombre?