“Carga con tu Cruz y sígueme” Lc. 14, 25-33
Jesús cuenta con nuestro sí para ayudarle en la construcción del Reino. Camino que tiene bendiciones y satisfacciones, pero también tiene exigencias: “cargar con la Cruz, implica como el rey y el constructor, calcular y prever los recursos, pero también medir las fuerzas necesarias para ser respuesta contundente y creativa en el anuncio de la Buena Nueva. Cargar con la Cruz, es dar un sí generoso y en libertad, donde la exigencia mayor es la renuncia a la familia, para en disponibilidad, atender el llamado del Señor. “La verdadera Cruz de Jesús, es verse rechazado por los dirigentes del pueblo y aparecer culpable ante todos, precisamente por su fidelidad al Padre y su amor liberador a los hombres” (Pagola). Oremos por las vocaciones religiosas y laicas, para una Iglesia Sinodal.