“Vengan, ya todo está preparado”. Lc. 14. 15-24
El banquete preparado, que ya está listo, donde hay inclusión y cabida para todos los que la sociedad judía había excluido, se contrapone al banquete exclusivo para “elegidos, piadosos y buenos”, donde la ley del descarte se hacía efectiva para todos los llamados impuros; ciegos, cojos, mancos, leprosos y pobres. Son estos los predilectos del amor de Dios, los que tienen un lugar especial en el banquete del Reino. ¿De qué manera somos llamados-as por Dios para abrir el corazón y permitir que entren los más pequeños? Estamos llamados-as a practicar la acogida abierta, a acompañar en la construcción del Reino, donde sea posible la verdadera comunión intercultural de todos los pueblos.