Sábado 11 de octubre

Sábado 11 de octubre

Lucas 11, 27-28: Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”.

La buena noticia es que esa bienaventuranza no es exclusiva. Todos podemos ser dichosos si escuchamos y cumplimos la Palabra de Dios. No se trata de un privilegio reservado a pocos, sino de una llamada universal a la felicidad verdadera. La verdadera dicha no está en privilegios familiares ni en vínculos externos, sino en la relación interior y obediente con la Palabra de Dios.

María, la Madre de Jesús, es dichosa, no es sólo por haber llevado en su seno al Hijo de Dios, sino porque creyó y obedeció la Palabra, respondiendo con su “Hágase en mí según tu palabra”. Ella es la primera discípula, la que escucha y cumple.

La verdadera dicha está al alcance de cada uno de nosotros: escuchar la Palabra de Dios, dejar que nos transforme, y ponerla en práctica en nuestras decisiones cotidianas, en nuestras relaciones y en nuestras obras.

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