“Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía…” Lc. 6, 20-26
A través del evangelio nos damos cuenta de que Jesús tenía una relación muy cercana con sus discípulos pues ellos le seguían y compartían la vida con Él. El pasaje que hoy leemos, nos habla del momento en el que Jesús les proclama las “bienaventuranzas”, y nos habla de un gesto que hace cuando empieza a hablar; Jesús mira a sus discípulos como quien les va a contar a sus amigos algo muy importante y de lo que ellos hacen parte. Podemos también nosotros-as hoy, sentir la mirada de Jesús que nos hace parte de su mensaje, de su invitación, que nos conoce y nos recuerda que somos valiosos-as para Él. Al orar hoy con las bienaventuranzas reflexionemos: ¿cuál nos resuena de manera especial en este momento de nuestra vida?