“Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien” Rm. 8, 28-30
Hoy en la Iglesia celebramos un día muy especial, la solemnidad de la Natividad de Nuestra Señora. Como Compañía, la celebración de la Niña María nos da identidad porque es una celebración que nos ayuda a recordar con quien caminamos acompañados-as. Hoy, con el corazón agradecido, volvamos nuestros ojos a aquella niña de Nazaret, quien, amando a Dios, supo entregarse sin reservas y disponerse a la misión que Él le encomendó. Pidámosle a ella que nos ayude a saber entregarnos con generosidad y entereza a la misión que Él nos confía. Que recordar hoy el nacimiento de la Niña María, nos llene de esperanza, de alegría, de ternura, que prolonguemos estos sentimientos y actitudes a lo largo de nuestros días.