NO SE LES DARÁ MÁS SIGNO QUE EL DEL PROFETA JONÁS. Mateo 12, 38-42
Estos fariseos y letrados que exigen a Jesús un milagro, se mueven en sentido semejante. Jesús les ha exigido la misericordia, a ellos que se creen justo; le ha instado a la humildad a ellos que se creen superiores a Jesús y a los demás. Ellos desprecian el anuncio de Jesús. Quieren espectáculo no doctrina. Algo que deslumbre, no la luz que alumbre. Jesús se molesta. Le tratan como trataron a Jonás. También será expulsado de la vida por ellos.
Lo que Mateo finalmente quiere presentar con su Evangelio es que Jesús no sólo actúa con el poder de Dios, sino que es el Hijo de Dios. Los judíos no podían entender eso. “Jesús no hizo otra cosa en su vida pública que predicar la Buena Nueva del Reino, atender a todos los que se encontraban en su camino, liberar de cualquier mal que pudiera afectarles y tratar de que todos, particularmente los más desvalidos, pudieran tener una vida digna.