Jueves 17 de julio

Jueves 17 de julio

VENGAN A MÍ, TODOS LOS QUE ESTÁN CANSADOS Y AGOBIADOS QUE YO LOS ALIVIARÉ. Mateo 11, 28-30

El pasaje evangélico de Mateo ahonda en esta idea del hacer descansar nuestra vida en Dios. El yugo del Señor es bien diverso a los yugos de los gobernantes de este mundo. El yugo del Señor es llevadero y ligero. El yugo del Señor es oferta a quien quiere llevarlo. El yugo del Señor es hacer su voluntad y no nuestra voluntad, es hacer lo que Dios nos propone en la vida cotidiana y no lo que nosotros queremos.

La voluntad de Dios, que es nuestro yugo, es ligero, suave, y está lleno de amor., Aprender a ser como Jesús, manso y humilde; entrar en su mansedumbre y su humildad mediante la contemplación de su obrar. El yugo de Jesús es un yugo de amor y, por tanto, garantía de descanso. Nosotros fuimos creados por Dios para amar y ser amados. Aprender a ser como Jesús, manso y humilde mediante la contemplación de su obrar.

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