JESÚS, SUMO Y ETERNO SACERDOTE. Jn. 17, 1-2. 9.14-16
El Profeta Isaías, al narrar su vocación, escribe que él mismo se ofreció al Señor, para ser enviado a sus hermanos. Isaías es una prefigura de Jesús, quien no dudó en acoger y entregarse al Plan de Salvación diseñado por su Padre. Al hombre, obra de sus manos, había que rescatarlo, pagando el precio que fuera necesario. Este es nuestro Mediador ante Dios: solidario sin reservas, para presentarnos sin mancha ante Él. Como Sacerdote y Mediador, nos ha mostrado el rostro amoroso del Padre, para que formemos esa familia soñada por Dios, y unida por su mismo amor.
Contemplemos hoy, la entrega de Jesús, y como Él, digámosle al Padre: ¿Qué quieres que haga? Con la fuerza de su Espíritu podremos darle una respuesta generosa.