1 de abril.   El paralítico de la piscina de Betania.  Jn. 5,1-13

1 de abril.   El paralítico de la piscina de Betania.  Jn. 5,1-13

Un caso más del contraste entre Jesús, que ama la vida y la pone por encima de todo, y los Judíos, aferrados a una ley que se pierde en detalles y pasa por alto el bien de la persona. Jesús se encuentra con aquel hombre postrado, que lleva ahí más de 38 años esperando que alguien lo sumerja en la piscina, para ser curado cuando se mueve el agua: “No tengo a nadie que me sumerja en la piscina”. Ante esas palabras que reflejan la indolencia de los que pasan de largo, Jesús se conmueve y sin más, le dice a aquel hombre: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Y el hombre quedó sano. Dejémonos penetrar por la ternura y la compasión de Jesús ante aquel paralítico, víctima no sólo de la enfermedad sino de la indolencia de quienes pasan a su lado. Reconozcamos con dolor que también nosotros nos atenaza la indiferencia de esta sociedad en que nos movemos.

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