Los discípulos van en una barca con Jesús, preocupados y discutiendo el haber olvidado llevar pan para el camino. Tan molestos están que ni siquiera prestan atención a lo que Jesús les pide: estar atentos y evitar la levadura de los fariseos y de Herodes. Hoy también nos sucede que la preocupación por las cosas materiales, por lo que hemos de comer, vestir, por el trabajo, la fama…, nos hace olvidar lo fundamental que es el Señor, a quien ignoramos y acudimos sólo cuando necesitamos algo. Así fácilmente podemos caer en las tentaciones como la levadura de la que nos previene Jesús: la de los fariseos reflejada en la hipocresía, en la falsa piedad y religiosidad más de protagonismo que de fe y la de Herodes: la codicia y con ella la corrupción, el ansia de poder y tener, que nos alejan de Dios.