MISTERIO
Dejémonos asombrar hoy por el misterio de Dios. Es Navidad y hemos estado tan ocupados con los preparativos y los mensajes, que se siente el cansancio de estas noches llenas de encuentros y celebraciones. Tomémonos un tiempo para reflexionar ante el misterio y contemplar que lo divino se hace humano. Dios se hace un Niño indefenso y necesitado de cuidados, Él es el Salvador. Acerquémonos y abramos las puertas de nuestro corazón, porque Él puede transformar nuestra vida. Expresémosle nuestro deseo de conocerlo, amarlo y servirlo, diciendo con el salmo 30: “Sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y guíame”.