Jueves 31    Luc. 13,31-35 “Cuántas veces he querido reunirlos… y me han rechazado.”

Jueves 31    Luc. 13,31-35 “Cuántas veces he querido reunirlos… y me han rechazado.”

El final del evangelio de hoy es un lamento desgarrador de Jesús pensando en Jerusalén, la ciudad “santa” a la cual los judíos marchaban con gozo cada año. Jesús está ya próximo a entrar en ella, sabe que es el final de su camino y de su vida, y que será un profeta más, en realidad el verdadero profeta que llegará a ofrecerle la salvación y será rechazado. ¿No es éste un lamento que nos tiene que conmover hoy como nunca, en una sociedad que ha acallado la conciencia y se ha vuelto sorda a la voz de Dios, insensible a las voces que pueden ofrecer salvación por caminos de justicia, de paz y amor? Ese Jesús que entregó su vida en Jerusalén, resucitó, está vivo y no se cansa de seguir ofreciendo caminos de vida y salvación. Nosotros los que le hemos conocido y creemos en su mensaje, somos hoy los llamados, como testigos, a proclamar esa buena noticia al mundo de hoy. ¡Dejémonos conmover por su lamento ante este mundo que se va desviando del camino de la vida!

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