Miércoles 29 de mayo: “Los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados” (Mc 10,32).

Miércoles 29 de mayo: “Los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados” (Mc 10,32).

Todo este capítulo de Marcos es una catequesis sobre el seguimiento a Jesús. Exigente, dura, porque el discípulo debe negarse a sí mismo, tomar la cruz, escoger el último lugar, ser un servidor de todos, dar la vida. Él va adelante. Los discípulos están asustados. Cada vez que tomamos conciencia del sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas, cada vez que leemos algunos episodios de nuestra propia vida, nos topamos con el dolor, con la cruz. Jesús es la respuesta de Dios a nuestras preguntas más profundas sobre el fracaso y la muerte misma. Miremos a Jesús que va delante, el lleva nuestra cruz, es nuestro Cireneo, la razón de nuestra esperanza porque ha vencido la muerte y el pecado.

Scroll to Top