Hacemos memoria de la larga espera de las hijas de Juana de Lestonnac para su canonización (más de 300 años). Mañana culminaremos la celebración del 75 aniversario de este gran acontecimiento. Juana no tuvo otro propósito que el de buscar la “Mayor Gloria de Dios”, tanto cuando defendió su proyecto educativo, en el que “la mujer debía salvar a la mujer”, como cuando guardó un silencio casi definitivo en los últimos años de su vida. Estuvo unida a la vid como el sarmiento y así dio fruto abundante de buenas obras. Los íntimos y últimos deseos de Jesús con sus discípulos y la comunión de Juana con el proyecto de Jesús, nos han animado de un modo particular, a caminar orando, estos 15 días, de la mano de Juana de Lestonnac, a creer en los frutos, aunque en el momento no sean visibles a nuestros ojos.