Martes 30 de abril, Hech.14,18-27, Jn.14,27-31ª

Martes 30 de abril, Hech.14,18-27, Jn.14,27-31ª

“Bienaventurados los que trabajan por la paz”

Uno de los signos más confiables, para descubrir en un discernimiento lo que Dios quiere, es la paz que produce tal o cual decisión. Es verdad que hablamos de una paz interior que siente quien toma una decisión o quien la acepta, pero es de todas maneras, paz. En el Evangelio de hoy, en el contexto de su despedida, Jesús dice a los suyos: “La paz les dejo, mi paz les doy; no la doy yo como la da el mundo”. Y esto lo dice también desde la experiencia que está viviendo: “se acerca el príncipe de este mundo”. No es pues una oferta ingenua de Jesús. También a nosotros nos asusta la espiral de violencia y la capacidad de autodestrucción que tiene hoy la humanidad… Redoblemos la confianza, como nos lo pide también Jesús. Oremos por los que tienen en sus manos las grandes decisiones, y trabajemos por ser nosotros, en nuestro medio, “artesanos de la paz”, como nos invita el Papa Francisco.

Scroll to Top