JUAN 5, 1-16
“-LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA Y CAMINA.”
Jesús, como buen judío, es fiel cumplidor de la Ley, por ello, sube a Jerusalén a celebrar las fiestas. En Jerusalén encuentra un paralítico, Jesús lo ve con mirada compasiva y le hace una pregunta al parecer superflua: ¿quieres curarte?, si el enfermo estaba allí era buscando la curación. ¿Cómo pregunta eso Jesús? La pregunta de Jesús tiene una intencionalidad: despertar la fe y levantar la esperanza del enfermo, porque Jesús busca la salud del cuerpo y del alma, el bien integral de la persona y, el requisito que precede al milagro, siempre es la fe.
Jesús le manda levantarse, tomar la camilla y andar. En ese momento entran en escena los “celosos de la Ley” y le dicen: “es sábado y no puedes cargar tu camilla”, a lo que el paralítico responde: el que me ha curado me ha ordenado que lo haga. Para aquellos letrados, era incumplir la Ley y por tanto había que perseguirlo.
Aprendamos de Jesús a vivir siempre según el espíritu de la Ley, que no es otro que el Amor.