Miércoles 21 de febrero

Miércoles 21 de febrero

“Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás (Lc.11,29-32)

En el pasaje de Lucas 11,29-32, se nos presenta una reflexión profunda sobre la búsqueda de signos y la verdadera conversión del corazón. Vivimos en un mundo que constantemente busca señales y pruebas tangibles de todo. Sin embargo, la fe verdadera no se basa en signos externos, sino en una relación personal con Dios.

La generación a la que se refiere Jesús buscaba un signo milagroso que validara su mensaje. Sin embargo, Jesús les recuerda el signo de Jonás. Jonás, un profeta que fue tragado por un gran pez y luego liberado, se convirtió en un signo para los habitantes de Nínive, quienes se arrepintieron y cambiaron sus caminos. De manera similar, Jesús, a través de su muerte y resurrección, se convierte en el signo definitivo para todos nosotros.

En nuestra vida diaria, ¡Cuántas veces buscamos signos externos para validar nuestras creencias o decisiones! Olvidamos que TODO NOS HABLA DE DIOS, de su amor de predilección hacia cada uno, nos está mandando señales, nos recuerda siempre su amor, nos invita siempre, nos busca, nos llama… 

Solo basta meterse en el corazón, y lo encontraremos a Él, entonces no harán falta signos, ni señales. Por más signos que haya, si no hay encuentro, no sirve para nada. Podrá venir el Papa a hablarme personalmente, pero si el corazón está cerrado, no habrá encuentro.

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