Tiempo Ordinario
“El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre” Mc. 3,31-35
Jesús nos invita a considerar la manera de ser familia. Para Él existe una segunda familia que se apoya en la escucha latente de la Palabra de Dios, porque de esa manera y del discernimiento que se hace a partir de ella, es que logramos entrar en armonía con la voluntad del Padre. Hacer su voluntad nos pone en movimiento constante y no nos permite estar acomodados en un lugar, porque el Espíritu es creativo y se mueve continuamente. Pidamos la gracia de permanecer constantes en la oración, de seguir confiando, esperando y amando en lo cotidiano de la vida, para que, desde ahí, podamos descubrir la voluntad de Dios en nuestra vida y ser fieles a Él.