Poco a poco nos vamos acercando al final del año litúrgico y del año civil 2023. Un año en el que podemos comprender o al menos poner ejemplos, de lo que expresa este versículo: “No quedará piedra sobre piedra”. Muchas cosas se han venido al suelo, cada uno de nosotros podría nombrar al menos una. Jesús quiere fijar nuestra atención en aquello que no lo puede destruir un ciclón o un virus, es decir, nuestra relación con él. Este año ha sido un tiempo para ejercitarnos en la paciencia y en la espera de mantenernos firmes en nuestras convicciones más profundas para seguir a flote, aún en medio de la adversidad. Jesús desea que en estos tiempos seamos profetas de la esperanza y que enfrentemos con nuestra palabra y testimonio a aquellas personas que quieren tergiversar su mensaje de amor. Nos pide queaportemos desde los que somos y tenemos, a la construcción de un mundo más humano que vele por el bien común.