“Jesús al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella” Lc 19,41-44

 “Jesús al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella” Lc 19,41-44

En tres relatos del evangelio encontramos que Jesús llora: 1)Ante la muerte de su amigo Lázaro: “Jesús lloró. Los judíos dijeron: “¡Cómo lo amaba!” (Jn. 11,32-36). 2) En el huerto de los Olivos antes de su muerte: “El dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión” (Heb. 5,7). 3) En el relato de hoy, Jesús llora al ver los pecados de la humanidad, sus lágrimas son el ejemplo vivo de la humanidad de Dios en nosotros. Cuando lloramos, una fuerza que habita en nosotros, llámese dolor o alegría, cuando alcanza su máxima temperatura, se deslíe como el hielo y se exterioriza en forma de lágrimas. Éstas, son la manifestación del amor interno que Dios produce en nosotros hacia algo o hacia alguien. Esto nos hace sentir humanos. Pidamos la gracia del don de lágrimas y que fluyan, porque en ellas se revela nuestra humanidad.

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