“Tengan valor, yo he vencido al mundo” Jn. 16, 29-36
El Señor nos conoce y sabe que nuestra fe a veces es débil, como les sucedía a los discípulos aun estando con Jesús. Tuvo que ser el Espíritu Santo con su fuerza y su fuego transformador, el que hiciera de aquellos amigos de Jesús, los testigos valientes, pilares de la Iglesia naciente. Hay dos palabras de Jesús que nos alientan: “les he hablado esto, para que encuentren la paz”, “en el mundo tendrán luchas, pero tengan valor, yo he vencido al mundo”. La victoria de Jesús sobre el mal y la acción de su Espíritu, fortalecen nuestra fe para ser sus testigos en medio de las luchas de la vida, pues con él todo es posible. Ya lo decía San Pablo:” todo lo puedo en Aquel que me conforta” (Fil. 4,13). Alentados por el Espíritu del Señor y caminando con nuestro Maestro, vencedor del mal, nada podemos temer.