“Sí no me voy, no vendrá a ustedes el Consolador” (Paráclito, Defensor) Jn. 16, 5-11
El anuncio de su partida ha llenado de tristeza el corazón de los discípulos. Jesús insiste en que viene otro “regalo”, que disipará la tristeza: su Espíritu, el Defensor, el Consolador. El compromiso de Dios con su pueblo es para siempre porque llegó al extremo de hacerse hombre y tomar el camino de la cruz para salvar la humanidad. Ahora nos regala su mismo Espíritu, para que nos guíe, enseñe y fortalezca, en esa nueva forma de vivir y de relacionarnos con Dios. Adoremos hoy al Señor, que sigue creyendo y esperando en nosotros-as, presente siempre para sacar lo mejor de cada ser humano, para ayudarnos a vivir como hijos-as del Padre y como hermanos-as, en esa gran familia que es el sueño de Dios.