Lunes 4 de mayo 

Lunes 4 de mayo 

  “Y el que me ama, será amado por mi Padre” Jn. 14, 21-26   

La sabiduría popular dice: “obras son amores…” Jesús insiste con fuerza: “el que me recibe y cumple mis mandamientos, ese sí que me ama”. 

Amar a Jesús haciendo lo que a él le agrada, es demostrarle lo importante que es él en nuestra vida. Y el Padre Dios que se glorifica en ese Hijo amado, se llena de gozo y de complacencia hacia aquel que ama a su Hijo. Como le sucede a una madre o a un padre, que siente un cariño especial por aquellos que tratan con amor a sus hijos-as. Amar a Jesús es entrar en una comunión estrecha con el Padre. Esta es otra promesa de Jesús, que nos llena de gozo. Permitirle a Dios que se adueñe de nuestro ser: ¿qué otra cosa mejor puede pasarnos? 

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