“Levántense, no tengan miedo” Mt 17, 1-9
En el evangelio de hoy; “Jesús toma consigo a Pedro, Santiago y Juan y los conduce a un monte”. En ocasiones, para encontrarse con Dios siempre es necesario subir, salir de la rutina, del ruido y de lo inmediato. En el “monte”, Jesús se transfigura. Ante esta escena, Pedro quiere quedarse allí: “¡Qué bien se está aquí!”. Es una reacción muy humana. Todos quisiéramos estar en lo alto y tener una fe sin bajadas, una vida cristiana sin cruz, una Iglesia sin conflictos o una educación sin tensiones, pero Jesús los toca y les dice: “Levántense, no tengan miedo”. La experiencia de Dios no paraliza, no asusta; al contrario, levanta y envía. Bajan del “monte”, para volver a la vida cotidiana, transfigurados por la gracia de escuchar al Padre y así hallarlo en todas las cosas, especialmente en el servicio al prójimo.