“La buena mujer dio poco, pero dio con humildad”. Lc 21,1-4
Jesús nos habla hoy de la mujer viuda, no sólo para reconocerla y dignificar su papel de mujer, sino para darle un puesto en la sociedad. Luego lo que quiere es mostrar en contravía, a una sociedad que se mueve desde relaciones de apariencia de poder y tener. Pero el valor grande del ser humano es la sencillez de corazón, que le mueve a dar desde un amor generoso, sin esperar recompensa. “Les aseguro que esa pobre viuda ha puesto más que todos”. La actitud de esta viuda es una lección de solidaridad, desprendimiento y abandono en la providencia de Dios.
¿Cuáles actitudes mías, son de desprendimiento y generosidad al estilo de Jesús?