Lunes 25 de agosto

Lunes 25 de agosto

Pablo, Silvano y Timoteo, a la Iglesia de Tesalónica, gracia y paz.                   1Tes.1,1-5.8-10

Esta semana vamos a orar con el primer texto del Nuevo Testamento, escrito por Pablo en el año 51, desde Corinto, a donde había llegado después de varias persecuciones y le asalta el recuerdo y la preocupación por aquella comunidad joven y amenazada. Si leemos atentamente cada versículo, descubrimos la bondadosa cercanía con la que Pablo se refiere a esta comunidad, a la que llama en el primer versículo: Iglesia de Tesalónica. Es entonces una comunidad cristiana, no fundamentada en la ley, sino en la fe, la esperanza y el amor; Pablo los evangelizó no solo con palabras, sino con una manera de proceder guiada por el Espíritu que ha dado fruto abundante. Por eso, ya ellos se han convertido en evangelizadores para los de Macedonia y Acaya. ¿No es verdad que podemos pensar en una Iglesia Sinodal? ¿Qué lo que Francisco se sintió llamado a impulsar, no era una novedad, ni una moda, sino una vuelta a las fuentes? ¿Cómo podemos nosotros sumarnos a ese caminar juntos, desde nuestro aquí y ahora?

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