Martes 19 de agosto

Martes 19 de agosto

No se puede servir a Dios y al capital. Mt. 19,23-30

Después de que el joven rico “se va triste”, viene el diálogo de Jesús con sus discípulos. Ellos cumplen las dos condiciones que Jesús puso al joven rico: lo han dejado todo y han seguido a Jesús. Esta vez Pedro tiene razón en buena parte. Por eso su recompensa será la plenitud de la vida, anticipada ya en la presente. Pero resulta que, eso de dejarlo todo y seguir a Jesús, no se hace de una vez por todas. Es un esfuerzo de cada día y no con los puños, sino con la apertura a la gracia de Dios que nos lo va haciendo posible… Así lo hemos experimentado… lo sabemos. Y, además, la renuncia al apego a los bienes materiales, no es un consejo para algunos, es una exigencia absoluta y para todos, siempre que la riqueza se convierta en un dios, que pretende dirigir la vida. Pidamos la gracia de la lucidez, para detectar las riquezas que se convierten en obstáculos para seguir a Jesús.

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